EL COMERCIO JUSTO EN EL SECTOR ALIMENTARIO

Promovido por la ONU junto a diversas ONGs, el Comercio Justo constituye una oportunidad comercial para numerosos productores alimentarios, a la vez de una tendencia de consumo en auge.

 

Su filosofía le aleja de los modelos proteccionistas, basados en subvenciones o ayudas, al promover una relación comercial voluntaria y justa entre productores y consumidores, siendo además favorable al libre comercio, sin las barreras restrictivas hacia los productos de países en vías de desarrollo.

 

La historia del Comercio Justo se inicia en 1964 con la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo, en la que se estimó sustituir la ayuda económica a los países en desarrollo por un régimen de apertura comercial de los mercados, evitando los aranceles y fomentando la aparición de tiendas solidarias en Europa. En 1973, el café guatemalteco ingresó en la lista de productos alimentarios de comercio justo, dando un gran impulso al crecimiento del sistema. En los años 80 y 90, numerosos productos alimentarios se integraron en la red solidaria, apareciendo marcas de calidad hoy integradas en la FLO (Organización Internacional de Etiquetado Justo), cuyo miembro español es Fairtrade Ibérica.

 

El Comercio Justo se encuentra muy vinculado con la Soberanía Alimentaria, término aparecido en 1996, en la Cumbre Mundial de Roma de la Alimentación de la FAO, por el que se establece la facultad de cada pueblo para definir sus propias políticas agrarias y alimentarias de acuerdo a objetivos de desarrollo sostenible y seguridad alimentaria. Ello implica la protección del mercado doméstico contra los productos excedentarios que se venden más baratos en el mercado internacional, y contra la práctica del dumping o venta por debajo de los costes de producción.

 

Observamos que el Comercio Justo pone el énfasis en la comercialización internacional, pero sin obviar los criterios de justicia en la producción en origen, alentando los modelos de Sostenibilidad y Responsabilidad Empresarial en toda la cadena alimentaria. Las consideraciones sociales, económicas y medio-ambientales pasan pues a un primer plano, tal y como las demandas de los consumidores exigen. Se trata por tanto de un medio para avanzar en el desarrollo de los países productores, a la vez de una tendencia derivada de la mayor responsabilidad alimentaria de los mercados de consumo.

 

Pudiera argumentarse en contra del Comercio Justo unos bajos niveles en los controles de calidad y de seguridad, críticos de forma específica en el sector alimentario. Ello es rebatible, no obstante, recordando la obligación de la comercialización de este tipo de productos mediante un sello de calidad muy restrictivo, sobre el que las legislaciones de los países comercializadores actúan con especial incidencia.

 

Una producción sostenible en origen, unida a los controles normativos en materia de importación, distribución y venta directa al público, hacen de los productos alimentarios de Comercio Justo un modelo económico que, con importancia creciente y el decidido apoyo de los consumidores, debe ser considerado por nuestras empresas agroalimentarias.

 

Ejemplo de la integración del sector en este modelo económico es el notable incremento, de un 11,4% interanual según datos de la CECJ, en las ventas de productos de Comercio Justo. La incorporación de empresas convencionales del sector alimentario, abriendo nuevos canales de distribución y comercialización, hacen que las ventas se hayan disparado,  “lo que ha aumentado no es el gasto de quienes ya consumían comercio justo, sino el número de personas que acceden a él a través del aumento de la oferta y la demanda”, indica Gonzalo Donaire, responsable de Estudios de la CECJ. La incorporación de las grandes superficies, Internet y la venta por catálogo de productos certificados Fairtrade, avalan una tendencia de consumo al alza por la que, como indica el último informe de la CECJ, cada ciudadano en España gastó de media 60,4 céntimos en estos productos. Cifra muy alejada aún de la media europea, que es de 5 euros; en países como Reino Unido o Suiza el gasto por habitante y año en productos justos asciende a 28 y 29 euros respectivamente. Un nuevo nicho de mercado pues a descubrir y potenciar por nuestras empresas.

 

 

+info:

  • CECJ, Coordinadora Estatal de Comercio Justo: http://comerciojusto.org/
  • Fairtrade Ibérica: http://www.sellocomerciojusto.org/es/
  • Espacio Comercial Justo: http://www.espaciocomerciojusto.org
  • Portal de Economía Solidaria: http://www.economiasolidaria.org

 

<< Blog